vinos generosos secos

El término de vino “generoso” sólo se encuentra en español; en otros idiomas, se utilizan términos como vinos “de licor” o “licorosos”. Sin embargo, en cualquier restaurante en el centro de Barcelona entenderán cualquiera de estos términos.

Estos vinos son los que se consiguen empleando sofisticadas prácticas tecnológicas, específicas para conseguir cada tipo de vino generoso. Como resultado, encontramos una bebida con muchos más aportes de los que tendría si no se  hubiera actuado sobre él de esta manera. Por este motivo, se conoce como “generoso”, porque aporta más que inicialmente.

En resumen, un vino generoso es el resultado de la capacidad creativa de alguien que se enfrenta a un vino que no resulta demasiado bueno ni expresivo, pero que, mediante la transformación que se lleva a cabo, termina siendo una bebida exquisita y excepcional. Siempre, en función de las características del medio y mediante el uso de la tecnología.

Los vinos de este tipo pueden ser secos o dulces, si bien los límites que separan a unos y otros son difusos por la propia naturaleza sensorial del concepto. A partir de aquí, lo más habitual es que los vinos que se utilizan como base para conseguir los generosos hayan sido sometidos a un proceso que incluye, aunque no siempre, la alcoholización de los mismos con alcohol vínico y, en los vinos generosos españoles, una crianza biológica con un velo de levadura o una crianza oxidativa, o bien, ambas.

Los vinos con alto contenido de azúcar se suelen usar como vinos para acompañar el postre, mientras que otros, mucho más secos, se emplean, sobre todo, para tomar en un aperitivo o entre comidas.

En cuanto al color, el de los secos suele encontrarse entre el amarillo pajizo claro y el ámbar. Los aromas que desprenden recuerdan a diversos frutos secos, como la avellana, la almendra y la nuez, pero también, a la camomila y a la hierba fresca. Suelen ser largos y prolongados en el postgusto, y sabrosos, gracias a su astringencia y salinidad.

Estos vinos resultan perfectos en el aperitivo o en el tapeo, con alimentos como el jamón ibérico de bellota, las almendras, las aceitunas, la tortilla de patatas, diferentes tipos de mariscos, setas, pescaditos fritos… En realidad, combinan con muchos alimentos, por los que una bodega más o menos variada siempre debe contar con vinos generosos secos.

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